Este amor que se me va, que se me pierde,

 Esta oscura certeza de vacío:

Mi corazón, mi corazón ya es mío

Sin nada que le implore ni recuerde.

De pronto vuelve a ser un fruto verde

Sin madurez, ni aroma en el rocío.:

Ay del que quiere apresurar su estío,

Ay de aquél que lo besa o que lo muerde.

Yo sé que algo persiste, todavía.

Pero no existen ya ni la alegría

Ni la embriaguez radiante ni la lumbre

Ardiendo en la mirada y en los labios.

Ni exaltación, ni búsqueda ni agravios:

Apenas una cálida costumbre.


 

 

   

   

 

 

 

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cortesia de miarroba.com